Introducción a los xenogéneros

Es importante destacar en la inconmensurable diversidad de géneros la existencia de identidades no binarias desde una perspectiva totalmente ajena a la clasificación antropológica tradicional; esto es, identidades construidas y categorizadas en base a ideas no concernientes al entendimiento característico del ser humano del género.

Antes de tratar de entender esto, debemos recordar que la concepción, así como la experiencia de género, son únicas e individuales, y, por consiguiente, no es válido considerar irreales identidades de género que no experimentamos.

También debemos recordar que las etiquetas tratan de describir la realidad, sin que la realidad se ajuste a estas. Por esto, existirá toda la terminología necesaria para reproducir la complejidad y heterogeneidad de géneros.

“Xenogénero” es un término paraguas que recoge todas estas identidades carentes de (o con escasa) conexión con esa clasificación desde el punto de vista humano típico.

Estas identidades están relacionadas con la neurodiversidad (los neurogéneros), otherkinismo (identidad íntegra no totalmente humana), sinestesia, conceptos o incluso complejos arquetipos desde los cuales se modela el género, o varias de estas cosas. Algunos de esos conceptos pueden ser sensaciones, emociones, seres vivos, abstracciones (números, palabras…), objetos, cambios de estado, etcétera.

Para ver una lista de xenogéneros conocidos, lee este post.

A continuación, defendemos los xenogéneros explicando los comentarios más comunes.

Mito 1:

“La persona que tiene ese género ya es humana, por lo tanto, deja de ser ese género que dice tener”.

Esto es completamente falso. Para empezar, no todas las personas son seres humanos, aunque tengan cuerpos humanos. Algunos xenogéneros son exclusivos de personas otherkin, pero no todos.

Además, esa frase confunde la persona en sí, con su percepción de género. Puedes ser une humane con una percepción de género no humana.

Mito 2:

“Muchos xenogéneros son innecesarios. Son redefiniciones de otros géneros no binarios ya existentes”.

Esto tampoco es acertado. No es lo mismo una semichica/demigirl que una aritmochica que relaciona su género con el “50%”. El género de la semichica, sencillamente, es parcialmente femenino, mientras que el de la aritmochica es un género no binario relacionado tanto con la feminidad como con el porcentaje 50% (o cualquier otro número). Puede estar más o menos relacionado con el número determinado así como con la feminidad, dado que cada experiencia es única.

No es lo mismo que tu género fluya entre otros géneros, a que tu género fluya entre otros géneros y simultáneamente esté relacionado con el ciclo lunar, con un bosque o con una melodía. Negar esto es transfobia y, en ocasiones, capacitismo, si tratas de hacer que le xenogénero lo conceptualice tan neurotípica y acordemente con las normas sociales convencionales como tú lo haces.

El género fluido es (aparte de una identidad) un término paraguas con identidades muy variadas y, en ocasiones, algunas de estas son xenogéneros. Si, por ejemplo, tu género fluye entre chico y maverique, y esa experiencia está basada en percepciones, relaciones o sensaciones similares a las fases o ciclos lunares, puedes identificarte como lunagénero.

Lo mejor es preguntar siempre a le xenogénero y escucharle.

Mito 3:

“Pero ya hay demasiados términos. Si creamos cientos o miles de xenogéneros nadie sabrá ningún género”.

¿Cómo te sentirías si no tuvieras una palabra o etiqueta que describiera tu realidad? ¿Si tuvieras que contar toda tu experiencia cada vez que te pregunten “qué eres”? ¿Si, por tener una percepción de tu género más alejada de la mayoría, fueses apartade y tu derecho a reivindicar tu identidad de género fuese arrebatado?

Nadie tiene la obligación (ni la posibilidad) de conocer todos estos términos, porque la diversidad es casi infinita, pero sí deberías tratar de comprender (aunque no seas capaz si no lo vives) a le xenogénero y aceptar la etiqueta que elle misme elija.

Mito 4:

“No existe nadie con este género.”

Hay personas reales detrás de todos estos géneros que los están acuñando para sí. Otra cosa es que no hayas conocido a nadie que lo sea.

Negar esto es como negar que existen los géneros binarios. De todos modos, es posible que un término haya sido acuñado por una persona para sí, y pasado un tiempo haya desechado esa etiqueta porque encontró una mejor, pero eso no implica que la experiencia de género recogida en su definición no exista.

Mito 5:

“No existe un sistema social (político, jerárquico, etc) en el que los xenogéneros tengan lugar”.

Existen personas xenogénero en sociedades, por lo tanto, pertenecen a un sistema social.

Estas personas han sido invisibilizadas históricamente, desde la acuñación de sus géneros* o, en caso de no tener historia por ser recientes, como colectivo dentro de un término paraguas.

*Independientemente de que no hubieran sido acuñados o creados antes, las experiencias sí existían. En otras palabras, lo que se crean son nuevas definiciones o términos para géneros que ya existían.

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Un comentario en “Introducción a los xenogéneros

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